Troqueladora púas de guitarra: las fabricas tú con tarjetas viejas
La Pickmaster RASPM de Slam es una troqueladora púas de guitarra que convierte tarjetas de plástico viejas en púas listas para usar: las de crédito caducadas, las de puntos del súper o esas de regalo que se quedaron vacías. Su manejo no tiene misterio, porque se usa como una perforadora de toda la vida: colocas la tarjeta, aprietas y ya tienes púa nueva para tocar.
¿Por qué llama tanto la atención? Porque ataca de raíz el problema más repetido entre guitarristas: las púas desaparecen sin que sepas cómo ni cuándo. Con esta herramienta dejas de depender de tener siempre una de repuesto, porque el material para fabricar otra anda en cualquier cajón de casa. El fabricante la presenta como el primer paso para convertirse en guitarrista profesional; nosotros somos más modestos y la vemos como el punto y final a la búsqueda desesperada de púa cinco minutos antes de tocar.
Características destacadas
- Manejo de perforadora: se usa igual que un perforador convencional, sin curva de aprendizaje ni trucos raros.
- Cuerpo de acero: está fabricada en acero, con un acabado en color cromado que le da aire de herramienta seria.
- Dimensiones y peso contenidos: mide 19,99 x 5 x 5 cm y pesa 366 g, así que se guarda sin ocupar casi nada.
- Segunda vida para el plástico: en lugar de tirar las tarjetas que ya no sirven, las conviertes en púas que sí usas.
- Púas cuando quieras: puedes fabricarte una púa nueva en cualquier momento y lugar, sin depender de tener una de repuesto.
El regalo que un guitarrista no ve venir
Si buscas un regalo para alguien que toca la guitarra, esta troqueladora tiene ese punto de originalidad que casi siempre funciona. Piensa en ese amigo que coge la guitarra en cada cena y acaba pidiendo prestada una púa: le estás regalando independencia. O en el familiar aficionado que toca en casa por placer y al que ya no sabes qué comprarle. También encaja como regalo de amigo invisible en la oficina, sobre todo si el agraciado toca en un grupo los fines de semana, y como detalle de Navidad o de cumpleaños para cualquiera que tenga una guitarra apoyada en un rincón.
Además, es de esos regalos que se explican solos: lo desenvuelves, enseñas cómo funciona y a los dos minutos la otra persona ya anda recortando la primera tarjeta de puntos que encuentra por casa.
Lo que conviene saber antes de comprarlo
Tres apuntes honestos antes de lanzarte. Primero, aquí el material lo pones tú: la herramienta recorta, pero necesitas tus propias tarjetas o plásticos viejos, así que el día del estreno tocará buscar víctima en el cajón. Segundo, no es un gadget de bolsillo: con 19,99 cm de largo y 366 g de peso, está más cerca de una perforadora de escritorio que de un accesorio diminuto. Y tercero, la ficha técnica lo clasifica como talla fina; si tenías en mente otra variante, revisa bien las opciones antes de decidirte.